viernes, 30 de mayo de 2008

Perdida de tiempo

Hay personas que malgastan sus vidas en una constante y estéril búsqueda de la felicidad como estado permanente, con la quimérica ilusión de que algún día la encontrarán. Pero la felicidad es, normalmente, una situación pasajera que se nos escabulle a la mínima y sin avisar. Dominados por ese objetivo de la felicidad absoluta y permanente, algunas personas, pese a que tienen motivos reales para sentirse razonablemente bien, entienden que debe mejorar su situación porque viven en la convicción de que hay un estadio superior, más intenso y satisfactorio, que otros individuos han alcanzado. Pero, una vez más, la comparación con los demás, lejos de depararnos algo bueno, tiende a sumirnos en la insatisfacción. En última instancia, la disyuntiva es ser conformistas o ambiciosos, y como casi siempre, lo razonable está en el término medio. No debemos dejar de luchar para mejorar nuestro bienestar, ya sea material o emocional, pero hemos de saber apreciar lo ya conseguido.Los especialistas aseguran que consciente o inconscientemente percibimos que en algún momento de nuestra vida hemos alcanzado ese estado que asociamos a la felicidad, y que deseamos volver a revivirlo. La teoría del psicoanálisis, por ejemplo, indica que ese gran momento está relacionado con la satisfacción que sentimos cuando al tener hambre por primera vez, la leche materna nos satisfizo. Según esta corriente psicológica, conocida esa vivencia de plenitud ansiamos reproducirla el resto de nuestra vida. Otra explicación, más espiritual que científica, es la de que llevamos grabada en nuestro código genético una cierta idea del paraíso. Cualquiera que sea la argumentación a que nos acojamos, buscamos algo que en un determinado momento hemos experimentado pero no conocemos del todo.En resumen, lo conveniente es dejar de buscar ese imposible idealizado, porque no lo vamos a encontrar. La felicidad no el resultado de una búsqueda ni, menos aún, del azar.

1 comentario:

Natasha dijo...

... una fina forma de comentar, muchas gracias por tus calidas palabras, eres bienvenido y me alegro que hayas disfrutado del post, espero verte aqui o allá en mas de una oportunidad...

con respecto a la felicidad te diré que depende del concepto que se tenga de ella. la mente opera bajo los influjos de pulsiones de un sistema homeostatico, sometido a ritmos circadianos, pero dentro de cierto rango de variación aceptable... eso debe comprenderse plenamente e interiorizarse para que dichos vaivenes no produzcan ansiedad ni angustia, ni frustraciones profundas que incomoden. Podría decirse que cierto grado de armonía interna basica es el deseado estado de felicidad... el cual es independiente de los altibajos de las sensacioens aferentes tanto corporales como emocionales

Te felicito, buen post, da para muchas reflexiones

Saludos de la hija de la noche